La que fortalece la Gobernadora Mara Lezama Espinosa al impulsar programas

que permiten a más mujeres concluir sus estudios de primaria, secundaria y bachillerato, ampliando sus oportunidades de desarrollo personal, profesional y económico en Quintana Roo.
Y es que, tal y como damos cuenta en la edición que tiene usted en sus manos, un total de 181 mujeres quintanarroenses recibieron sus certificados de estudios como parte de la primera generación del programa “Mujer es Aprender”, estrategia impulsada por el Gobierno del Estado, a través de la Secretaría de las Mujeres (Semujeres), para reducir el rezago educativo y abrir nuevas opciones de superación para quienes, por distintas circunstancias, interrumpieron su formación académica.
En este tenor, la Gobernadora Mara Lezama, acompañada por la directora general del Ceneval, Carmen Enedina Rodríguez Armenta, encabezó la entrega de certificados a mujeres que concluyeron la primaria, secundaria y educación media superior, destacando que esta primera generación forma parte de las 442 participantes que retomaron sus estudios desde el inicio del programa, en enero de 2025.
Del total de documentos entregados, 13 mujeres concluyeron la primaria; 20 acreditaron primaria y secundaria; 110 finalizaron la secundaria y 48 obtuvieron el certificado de bachillerato, logros que representan nuevas posibilidades para acceder a mejores empleos, fortalecer su autonomía y ejercer plenamente sus derechos.
Al respecto, la titular del Ejecutivo resaltó que Quintana Roo se convirtió en el primer Estado del país en implementar un modelo integral de acompañamiento para que las mujeres puedan acreditar el bachillerato mediante el examen Acredita-Bach del Ceneval, con asesorías académicas, materiales de apoyo, seguimiento personalizado e incluso atención en lengua maya para quienes así lo requieran.
Por su parte, Carmen Enedina Rodríguez Armenta reconoció el compromiso del Gobierno del Estado por impulsar la educación de las mujeres, especialmente de aquellas que tuvieron que poner en pausa sus estudios para atender responsabilidades familiares.
Con base en lo anterior, no queda más que resaltar que invertir en la educación de las mujeres significa ampliar sus oportunidades de desarrollo, fortalecer su autonomía y generar un impacto positivo que también alcanza a sus familias y comunidades.
¿No lo cree así, amable lector?