Y en toda la extensión de la palabra, fue el proceso interno del Partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena)
en Quintana Roo, el cual, en un marco de unidad y transparencia, derivó en la designación, por unanimidad, de Jhoana Michell Acosta, como la nueva presidenta de su Comité Directivo Estatal (CDE).
Y es que tal y como dimos cuenta con oportunidad, las bases morenistas de la entidad no sólo tuvieron la total libertad de determinar quiénes serían sus 40 coordinadores distritales, sino que estos, una vez electos, fueron sumamente cuidadosos de mantener una postura responsable para evitar cualquier situación que pudiera derivar en una ruptura, y esí como el pasado domingo, de acuerdo con los lineamientos establecidos, protagonizaron una asamblea en la que, con el voto a favor de todos y sin contratiempo alguno, se decidió otorgar la confianza de dirigir los destinos de este instituto político a Jhoana Michell Acosta.
En este sentido, no se puede perder de vista que la ya mencionada, junto con Eduardo Basurto, como secretario general; Jissel Castro, como secretaria de Finanzas; David Hernández, de Organización; María Luisa Abad, de Comunicación, Difusión y Propaganda; Bernardo García, de Formación Política, y Cristina Batún, de Mujeres, conforman un nuevo equipo robusto y con perspectiva social, el cual, como bien trascendió, estará enfocado a acompañar y promover la transformación de la vida pública del Estado y, más importante aún, a responder siempre por los intereses de las y los quintanarroenses.
Al respecto, tampoco se puede soslayar que los antes mencionados, hoy tienen ante sí el reto de mantener, al interior de su partido, esa misma armonía y hegemonía que derivó en su designación, a fin de que puedan cumplir cabalmente con los objetivos que se han planteado y, con ello, abonar, desde la trinchera que les ha tocado defender, a que Morena se afiance como la primera fuerza política de la entidad.
Con base en lo anterior, no queda más que subrayar que, a diferencia de lo que sucede en otros partidos en donde las cuestiones internas se dirimen “a gritos y sombrerazos”, es decir, muy lejos de la democracia, en esta ocasión los morenistas, y así hay que afirmarlo, dieron una muestra de cohesión y oficio político que, por lo que vio y se palpó, no puede menos que reconocerse.
¿No lo cree así, amable lector?