Así son las labores que se están realizando en Quintana Roo, entre los tres niveles

de Gobierno, para el combate de dos incendios forestales que se detectaron el 30 de marzo pasado en los municipios de Tulum y Bacalar, siendo que, a la fecha, ya se tiene un control del 70 por ciento en el primero, y del 60 por ciento en el segundo.

Y es que tal y como damos cuenta en la edición que tiene usted en sus manos, con el objetivo de proteger nuestra flora y fauna silvestre, así como la integridad de las y los ciudadanos, la Secretaría de Ecología y Medio Ambiente (SEMA) trabaja de la mano con la Comisión Nacional Forestal (Conafor) y los municipios, para el combate de estos dos incendios mediante las labores de cerca de 60 brigadistas.

En este sentido, no se puede perder de vista que el Centro Estatal de Manejo de Fuego (CEMF), detalló que, en Tulum, el incendio se presentó en el ejido de Los Tres Cenotes, al Noroeste de la cabecera municipal, y que, a la fecha, se registra una superficie afectada de 35 hectáreas de vegetación arbustiva, presentando el 50 por ciento en el proceso de liquidación.

Al respecto, tampoco se puede soslayar que, en Bacalar, el siniestro se reportó al Norte de la comunidad de Caanán, teniendo a la fecha 20 hectáreas arbustivas afectadas con un control del 70 por ciento y una liquidación del 50 por ciento, siendo que el pasado lunes también se conjuró otro siniestro forestal en la zona de Río Verde-Nuevo Tabasco, con 66 hectáreas arbustivas arrasadas.

Con base en lo anterior, no queda más que resaltar la importancia de que toda la población colabore con las medidas de prevención para evitar mayores contratiempos con el uso del fuego, a fin de que, como es el objetivo de las autoridades federales, estatales y municipales, mediante la atención inmediata, la difusión y el monitoreo constante, se puedan reducir las estadísticas de las hectáreas siniestradas en referencia con años anteriores, para así conservar la inigualable riqueza natural de Quintana Roo, hoy por hoy, uno de sus principales atractivos turísticos y, a la vez, mantener la seguridad y la tranquilidad de la población.

¿No lo cree así, amable lector?