La que fortalece la Gobernadora Mara Lezama Espinosa con el inicio de la rehabilitación

del camino San José II-San Ramón, una obra que responde a las solicitudes ciudadanas y que mejorará la movilidad de las comunidades de la Zona Maya.
Y es que, tal y como damos cuenta en la edición que tiene usted en sus manos, el proyecto representa una inversión cercana a nueve millones de pesos para rehabilitar 25.9 kilómetros de vialidad, con lo que se atenderá un rezago de más de 15 años y se beneficiará de manera directa a más de cuatro mil habitantes del municipio de Felipe Carrillo Puerto.
En este tenor, la Gobernadora explicó que la obra surgió como respuesta a las peticiones planteadas por la ciudadanía durante las audiencias públicas “La Voz del Pueblo”, un mecanismo que permite convertir las necesidades expresadas por las comunidades en proyectos concretos de infraestructura. 
El secretario de Obras Públicas, José Rafael Lara Díaz, informó que los trabajos comprenden la limpieza de hombros, la conformación de la superficie con material de banco, la colocación de carpeta asfáltica, la rehabilitación de tramos deteriorados mediante renivelación y pavimentación, así como la aplicación de señalización horizontal en todo el recorrido. Estas acciones permitirán ofrecer una vialidad más segura, funcional y duradera para quienes transitan diariamente por la zona.
Al respecto, además de favorecer a las comunidades de San José Segundo, San Felipe Berriozábal y San Ramón, la rehabilitación fortalecerá la comunicación con localidades como Francisco May, Trapich, Canzepchén, Yaxché, Francisco I. Madero, San Bartolo, San Antonio Nuevo, Chun On, San Hipólito, Yodzonot Chico y Chun Yah, ampliando las oportunidades de desarrollo para una amplia región de la Zona Maya.
Con base en lo anterior, no queda más que resaltar que una carretera en mejores condiciones no sólo reduce tiempos de traslado. También acerca servicios, impulsa la actividad económica y mejora la calidad de vida de las familias. Cuando la infraestructura responde a las necesidades expresadas por la ciudadanía, las obras dejan de ser únicamente una inversión pública y se convierten en una respuesta tangible a quienes durante años esperaron ser escuchados.
¿No lo cree así, amable lector?