Es el que se llevaron ayer esos conocidos agoreros de malas noticias que insisten en tratar de evitar que sigan pasando cosas buenas en Quintana Roo en materia turística, ante la inmediata respuesta del Gobierno del Estado a la información que
difundieron en cuanto a un crucero al cual no le fue permitido atracar en los puertos de Jamaica e Islas Caimán, y cuyo siguiente punto era la Isla de Cozumel, supuestamente por transportar a un pasajero con covid-19 (nuevo coronavirus).
Y es que al tiempo que la titular de la Secretaría Estatal de Salud (Sesa), Alejandra Aguirre Crespo, dio a conocer una vez más la estrategia emprendida por el Gobierno del Estado en torno a las medidas tendientes a mantener seguros a los turistas y a los residentes en la entidad, las cuales están estrictamente apegadas a las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para la prevención del covid-19, trascendió que, una vez que la embarcación en cuestión fondeó anoche frente a la “Isla de las Golondrinas”, personal del Departamento de Sanidad Internacional procederá a revisar a todos los pasajeros y, ante la menor duda de coronavirus en alguno de ellos, se le negará el atraque en el litoral quintanarroense.
En este sentido, cabe señalar que en una conferencia de prensa celebrada en la capital del Estado, Aguirre Crespo indicó que el pasajero al que se catalogó como sospechoso de coronavirus fue objeto de diversas pruebas que permitieron comprobar que no padece este mal, sino que cuenta con un resultado positivo de influenza tipo A, por lo cual, no representa riesgo para la tripulación ni para el resto de los cruceristas; sin embargo, se sabe que el Gobierno del Estado tomará todas las previsiones para corroborar su actual estado de salud.
Al respecto, no se puede menos que condenar que esos eternos enemigos de Quintana Roo, sin tener la certeza de que este crucero atracará o no, dado lo arriba señalado, se hayan dado a la tarea de alentar rumores para generar alarma entre la población, con el único afán de lesionar a la actividad turística, hoy por hoy motor de la economía del Estado.
Con base en lo anterior, no queda más que reconocer la contundencia con que afrontó el Gobierno del Estado esta situación, sin más afán que el de salvaguardar no sólo la salud, sino el sustento de las miles de familias quintanarroenses que hoy dependen del turismo.
¿No lo cree así, amable lector?