Y en toda la extensión de la palabra, deberá estar el presidente municipal de Tulum
, Diego Castañón Trejo, a fin de evitar un crecimiento desordenado y una mala imagen del que, hoy por hoy, es uno de los destinos turísticos más importantes del país y del mundo.
Y es que tal y como hemos dado cuenta con oportunidad, para nadie es desconocida la férrea voluntad y el compromiso que ha demostrado el Edil para atender los problemas que hoy enfrenta su municipio en diversos rubros, siempre con la premisa fundamental de beneficiar a quienes menos tienen y más lo necesitan.
En este sentido, no se puede perder de vista que uno de los aspectos más importantes es el crecimiento que observa esta demarcación dado su dinamismo y el cúmulo de oportunidades que ofrece a aquellas y aquellos que llegan diariamente en busca de lo mejor para sus familias, situación que, invariablemente, hoy está provocando que los servicios públicos se vean rebasados, y es así como cada vez es más común ver baches, basura por doquier y demás deficiencias a lo largo y ancho de la cabecera municipal, sobre todo en las principales vialidades, lo cual afecta severamente la imagen del destino y deja con un mal sabor de boca ya no sólo a los residentes, sino a los miles de visitantes, nacionales y extranjeros, quienes año con año llegan a esta demarcación para disfrutar de sus inigualables atractivos.
Al respecto, todo apunta a que las ganas de trabajar bien que tiene el munícipe no están siendo compartidas por muchos de los que integran el equipo que lo acompaña en esta nueva etapa en el Ayuntamiento, y eso, como están las cosas, resulta inaceptable, máxime cuando la ciudadanía espera mucho de esta administración en todos los ámbitos, sobre todo en los que le permitan mejorar su calidad de vida.
Con base en lo anterior, bueno será que Diego Castañón Trejo valore el desempeño de las y los servidores públicos que le rodean para encauzar adecuadamente el crecimiento del municipio, atendiendo las necesidades existentes y trabajando 24/7 para responder a las expectativas de la población, y de lo contrario, no dude en jalarles las orejas para que cumplan con su responsabilidad y respondan con creces a la alta responsabilidad que les ha sido conferida por el pueblo de Tulum.
¿No lo cree así, amable lector?