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Acierto.

Es el que se anotó ayer la Fiscalía General del Estado (FGE), a cargo de Oscar Montes de Oca, al desmantelar una

presunta red de pornografía infantil que operaba desde Chetumal, logrando la detención de dos sujetos, un noruego y un mexicano, así como el rescate de varios menores de edad, posibles víctimas de dicho ilícito.
Y es que tal y como damos cuenta en la edición que tiene usted en sus manos, luego de un intenso trabajo de inteligencia de campo y gabinete, agentes de la Policía de Investigación (PDI) cumplimentaron una orden de cateo otorgada por un juez de Control, derivada de una carpeta administrativa por la probable comisión del delito de trata de personas, en un domicilio ubicado sobre la avenida Venustiano Carranza, a espaldas del Super Akí, en la colonia Flamboyanes de esta ciudad.
En este sentido, según dio a conocer la propia dependencia a través de sus redes sociales, luego del cumplimiento del citado mandato judicial, los peritos especializados realizaron el procesamiento del lugar asegurando computadoras, discos compactos y varios dispositivos electrónicos de almacenamiento con material de pornografía infantil y dinero en efectivo, esto sin contar con la detención de los dos sujetos ya mencionados, quienes de inmediato fueron presentados ante el Ministerio Público, a fin de que se determine su probable participación en estos hechos y, en caso de así ameritarlo, se les finquen las responsabilidades correspondientes.
Al respecto, cabe señalar que en el inmueble en cuestión, el cual quedó bajo resguardo de la Policía Quintana Roo luego de las diligencias realizadas por el personal de la FGE, fueron rescatados varios menores de edad,posibles víctimas de los delitos ya mencionados, por lo que se les brindará toda la atención que requieran.
Con base en lo anterior, y ante estos hechos que indignaron a la sociedad chetumaleña, no queda más que subrayar lo afirmado por Montes de Oca Rosales en cuanto al firme compromiso de la Fiscalía de continuar trabajando para investigar, ubicar y atrapar a todo aquel que transgreda las normas establecidas, más aún cuando se trate de salvaguardar la integridad de las niñas, los niños y los jóvenes quintanarroenses.
¿No lo cree así, amable lector?