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Principios.

Los de imparcialidad, legalidad, objetividad, transparencia y profesionalismo, son los que regirán las acciones del Centro Estatal

de Evaluación y Control de Confianza de Quintana Roo (C3), dependiente de la Secretaría de Seguridad Pública, a cargo de Lucio Hernández Gutiérrez, tras la instalación de su Comité de Transparencia.
Y es que tal y como damos cuenta en la edición que tiene usted en sus manos, con la puesta en operación de este organismo se da cabal cumplimiento al artículo 60 de la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública del Estado de Quintana Roo y se le incorpora a la Plataforma Nacional de Transparencia, instrumento que unifica y facilita el acceso a la información pública gubernamental para todo aquel ciudadano que así lo requiera.
En este sentido, cabe mencionar que los Comités de Transparencia son los órganos colegiados responsables de coordinar y realizar las acciones necesarias para hacer efectivos los derechos de acceso a la información y protección de datos personales en posesión de cualquier autoridad, entidad u organismo de los poderes Legislativo, Ejecutivo, Judicial, los municipios, los órganos públicos autónomos, los partidos políticos, los fideicomisos y los fondos públicos, así como de cualquier persona física, moral o sindicato que reciba y ejerza recursos públicos o realice actos de autoridad en el ámbito estatal o municipal.
Al respecto, tampoco se puede soslayar que dicho comité, cuya instalación fue supervisada por la titular del C3, Lorena Hernández Márquez, también contribuirá a avanzar en el proceso de consolidación de un Gobierno abierto, transparente, ordenado y de rendición de cuentas para el servicio de la gente.
Con base en lo anterior, no queda más que resaltar la importancia de este organismo que, sin lugar a dudas, también abonará, y en mucho, a los grandes esfuerzos que se están realizando en el Estado para disponer de cuerpos policiacos bien capacitados, equipados y, más importante aún, enteramente comprometidos con la seguridad y la tranquilidad de las y los quintanarroenses.
¿No lo cree así, amable lector?