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Recuperación.


Es la que observó Quintana Roo en materia turística durante el 2021, al sumar 14 millones 823 mil 772 visitantes en toda la entidad, de los cuales, más de un millón 278 mil llegaron vía cruceros.


Y es que tal y como damos cuenta en la edición que tiene usted en sus manos, de acuerdo con datos de la Secretaría Estatal de Turismo (Sedetur), el año pasado arribaron 353 cruceros a Cozumel y 184 a Mahahual, lo cual representa una cifra alentadora, tomando en cuenta que la actividad de este mercado inició en el mes de junio, con la llegada del primer trasatlántico a la llamada “Isla de las Golondrinas”, luego de la emergencia sanitaria provocada por el coronavirus (covid-19) alrededor del mundo.
En este sentido, la dependencia precisó que en 2021 Quintana Roo recuperó más del 80 por ciento de la afluencia turística registrada hasta antes de la pandemia por dicho mal, con 13 millones 530 mil 307 visitantes y una derrama económica de 10 mil 806 millones de dólares en todos los destinos del Estado, subrayando los notables aumentos que se registraron en la ocupación hotelera en comparación con el 2020, destacando Cancún con 17.5 por ciento, Cozumel con 17.0, Isla Mujeres con 16.4, Chetumal con 8.5 y la Riviera Maya de 19.6 por ciento.
Al respecto, la Sedetur indicó que en los últimos días Quintana Roo registró el arribo de 349 mil 282 turistas, con un promedio de más de 500 operaciones al día en el aeropuerto internacional de Benito Juárez, siendo que en lo que concierne a la ocupación hotelera las cifras arrojan que Cancún se mantiene  con 77.2 por ciento, la Riviera Maya con 76.3, Cozumel con 75.6, Isla Mujeres con 74.8, la Grand Costa Maya con 34.2 y Tulum con 62.9 por ciento.
Con base en lo anterior, no queda más que resaltar lo señalado por la Secretaría Estatal de Turismo (Sedetur) en cuanto a que se continuará trabajando para consolidar al Caribe mexicano como un lugar donde se aplican estrictamente las medidas de seguridad e higiene ante el embate del covid-19 y, no menos importante aún, se brinda confianza a los turistas, colaboradores y a la población en general, a fin de salvaguardar el sustento de las miles de familias que dependen de la llamada “industria sin chimeneas”.
¿No lo cree así, amable lector?