Imprimir

Acciones.

Las que desde el inicio de su administración está impulsando el Gobernador Carlos Joaquín González, a fin de que el turismo genere beneficios para todos,

son las que, sin lugar a dudas, se verán robustecidas con la puesta en marcha de la Estrategia de Fomento a la Gastronomía en Quintana Roo 2021-2030, un instrumento que tiene como objetivo potenciar al sector y a toda su cadena de valor en el Caribe mexicano.
Y es que tal y como damos cuenta en la edición que tiene usted en sus manos, de acuerdo con la Secretaría Estatal de Turismo (Sedetur), dicha estrategia se basa en cuatro ejes alineados con los objetivos del desarrollo sostenible de la Agenda 2030, así como con los establecidos por el jefe del Ejecutivo para lograr la diversificación económica de la entidad, mismos que abarcan desde la promoción hasta la cadena de valor, la educación, la capacitación e innovación, así como la sustentabilidad, la calidad y la inocuidad.
En este sentido, no se puede perder de vista que a lo largo de su gestión, el mandatario no ha cesado en el empeño de generar nuevos puestos de trabajo en el Sur del Estado y una distribución más justa del ingreso en relación con el Norte, de ahí que la importancia de la estrategia en cuestión, la cual permitirá consolidar a Quintana Roo como un destino competitivo, diverso y líder de la actividad turística que, como motor del desarrollo económico y social, genere mejores oportunidades para todos.
Al respecto, tampoco se puede soslayar que detonar el segmento gastronómico en Quintana Roo, particularmente en estos momentos, es prioritario, ya que este, por citar un ejemplo concreto, en 2019 representó un gasto promedio diario de más de mil dólares, es decir, 12 por ciento por encima del turismo en general, ya que el visitante de este segmento viaja en promedio con grupos de 2.6 personas, con una estadía promedio de 7.1 días y con una tasa de retorno del 57 por ciento.
Con base en lo anterior, justo es reconocer la firme decisión del Gobernador de mantener a la gastronomía como una alternativa de diversificación turística para el Caribe mexicano que no sólo abone a la generación de nuevos modelos de negocio, sino que contribuya a posicionar a los destinos locales y a la reducción de las brechas de desigualdad socioeconómica en todo el Estado.
¿No lo cree así, amable lector?