Prudencia.


La de todos los chetumaleños es la que resultará vital, a fin de que, ante el acelerado crecimiento de contagios por coronavirus (covid-19) que hoy se está observando en la capital del Estado, la Zona Sur no regrese al color rojo en el semáforo

epidemiológico estatal.
Y es que tal y como hemos dado cuenta con oportunidad, el Gobierno del Estado ha sido puntual en establecer los protocolos y las medidas sanitarias para prevenir que dicho mal se continúe propagando; sin embargo, es un hecho que muchos chetumaleños, consciente o inconscientemente, no han mostrado interés por cumplirlas al pie de la letra, aún y cuando esto conlleve el riesgo de ser contagiados, hospitalizados y, aunque nadie lo desea, hasta pasar a engrosar la lista de quienes lamentablemente han fallecido.
En este sentido, no se puede perder de vista que ante la contingencia sanitaria provocada por este mal y las restricciones que trajo consigo, tanto Chetumal como el resto de la Zona Sur padecieron de una severa crisis económica que, definitivamente, nadie quiere volver a vivir, menos aún los empresarios, quienes con mucho esfuerzo y sacrificio hoy están haciendo hasta lo imposible por reactivar sus negocios y mantener sus fuentes de empleo, de ahí la imperiosa necesidad de que toda la población ponga de su parte para que la región no se rezague y pueda seguir avanzando hacia una nueva normalidad.
Al respecto, tampoco se puede soslayar que el simple hecho de salir a la calle de forma ordenada y cumpliendo estrictamente con las recomendaciones que una y otra vez han hecho las autoridades correspondientes para no enfermarse es responsabilidad única y exclusiva de los ciudadanos, por lo que bueno será que lejos de seguir creyendo que el coronavirus no nos va a alcanzar, se fortalezca el uso de cubrebocas, del gel antibacterial y, más importante aún, se guarde la sana distancia evitando las reuniones y las aglomeraciones.
Con base en lo anterior, no queda más que apostar a que los chetumaleños, ante la complicada situación que se está viviendo y por el bien de nuestras familias, no bajemos la guardia, menos aún cuando, insistimos, el no regresar al semáforo en rojo, y así hay que decirlo, depende de cada uno de nosotros.
¿No lo cree así, amable lector?