Viable.

Así resulta que en el afán de abonar al orden social en los alrededores del mercado municipal “Ignacio Manuel Altamirano” de Chetumal, los altos mandos de la Secretaría Estatal de Seguridad Pública (SESP) y de su similar de Othón P. Blanco consideren la posibilidad de instalar una caseta que garantice la presencia de sus elementos durante las 24 horas del día y, a la postre, permita acabar con el grave problema que representan lo mismo los indigentes que las damiselas que, pese a todo, continúan abundando por el lugar.

Y es que si bien esta demanda ya tiene varios meses en boga, siendo que en su momento hasta el propio ex presidente municipal, Eduardo Espinosa Abuxapqui, llegó a utilizarla para engañar a los comerciantes de la zona aduciendo que la atendería prácticamente “en un abrir y cerrar de ojos”, lo cual, como era su costumbre, nunca sucedió, lo cierto es que mientras son peras o son manzanas los perjuicios para quienes a diario acuden a este sitio no sólo prevalecen, sino que, para su desgracia, tienden a empeorar día con día.
En este sentido, fue el dirigente de los locatarios del también conocido como “Mercado Viejo”, David Rivero, quien al tiempo que agradeció la disposición de las corporaciones policiacas de reforzar sus patrullajes en las horas de mayor afluencia de clientes y transeúntes, insistió en la necesidad de contar con dicha caseta, ya que si bien durante la mayor parte del día no se registra mayor novedad, es al caer la noche cuando la problemática se acentúa, primordialmente en el interior del mencionado centro de abasto, ya que los malvivientes se las ingenian para vulnerar los locales y lo mismo los utilizan como baño público que, incluso, hasta se quedan a pernoctar ahí.
Al respecto, el entrevistado hizo mención del reciente crimen de un indigente que fue muerto a machetazos, presuntamente en el estacionamiento del mercado, mismo que, más que considerarse como un hecho aislado, vino a encender los focos de alerta para sus agremiados.
Con base en lo anterior, no queda más que esperar que esta petición pueda ser objeto de un profundo análisis, en aras de garantizar la seguridad en la zona comercial de la capital del Estado y, con ello, poner un hasta aquí a aquellos que al amparo de la obscuridad la han convertido en “tierra de nadie”.
¿No lo cree así, amable lector?