Misión

Es la que cumplió, y con creces, el ex Gobernador quintanarroense Joaquín Hendricks Díaz, al frente de la Secretaría Técnica del V Consejo Político Nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Y es que al concluir su gestión de tres años en el citado órgano, el segundo en importancia dentro del organigrama del tricolor, no se puede menos que reconocer que fue gracias a su capacidad y a su innegable oficio político como el ex mandatario no sólo atendió los requerimientos y supo encauzar el sentir de la militancia priísta, sino que se convirtió en pieza clave para sacar adelante diversas reformas estatutarias que hoy mantienen a su partido a la vanguardia en México y Latinoamérica.
En este sentido, Hendricks Díaz, amén de que enfrentó con éxito el reto de transformar la negativa imagen que la sociedad tiene de los partidos y de los políticos, también se dio a la tarea de cumplir con la voluntad del Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, para establecer que en las candidaturas a presidencias municipales y regidurías, como sucedió en las pasadas elecciones, el 50% fuera para mujeres y el otro 50% para hombres, esto sin contar con que, ante la infiltración de la delincuencia en la política, también promovió incluir en las convocatorias para candidatos, como requisito esencial, la firma de los interesados en una carta de manifestación de no tener relación con grupos criminales, así como la aceptación de, si el partido lo solicita, someterse a pruebas para certificar que no son ni han sido consumidores de estupefacientes.
Al respecto, no se puede perder de vista que fue precisamente durante la gestión del ex titular del Ejecutivo quintanarroense en la que a raíz del surgimiento de los abanderados independientes en diversas partes del país el PRI actualizó la figura de las candidaturas de simpatizantes, acreditando así que es un partido por esencia y vocación, de y para la sociedad.
Con base en lo anterior, no queda más que subrayar que el desempeño de Hendricks Díaz, además de haber sido fructífero en toda la extensión de la palabra, y ahí están los hechos que lo confirman, marcó un parteaguas para el Revolucionario Institucional al sentar las bases de esa transformación que le permitirá fortalecer su esencia e identidad, pero sobre todo mantenerse como la primera fuerza política del país.
¿No lo cree así, amable lector?