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Inconcebible.

Así resulta que mientras las colonias y fraccionamientos de Chetumal hoy están convertidos en un “paraíso” para los ladrones, la Policía Municipal Preventiva de Othón P. Blanco esté más preocupada en demostrar su “fuerza” a todos aquéllos que, particularmente los fines de semana, se dan cita en el Boulevard Bahía.

Y es que tal y como informamos con oportunidad, resulta por demás exagerado que para simplemente “retirar” a quienes se están embriagando en dicho lugar se tengan que utilizar entre cinco y ocho patrullas, las cuales bien podrían estar velando por la integridad y el patrimonio de quienes habitan en los rumbos catalogados como “conflictivos”, mismos que, a últimas fechas, han sido escenarios de infinidad de atracos, algunos de ellos con funestas consecuencias.
En este sentido, si bien no se cuestiona en lo absoluto que se preserve el orden en el principal atractivo turístico de la capital del Estado, se hace imperante que los altos mandos de la corporación, a la voz de ya, redefinan sus estrategias para no descuidar al grueso de la población, menos aún cuando se han dado casos en los que algunos de los elementos que participan en estos “operativos de presencia”, lo mismo molestan a quienes no están ingiriendo bebidas alcohólicas, que incurren en actos de corrupción aplicando la clásica “mordida” a los que no desean ser “incomodados” mientras “festejan”.
Al respecto, y como hemos señalado en anteriores entregas, ya va siendo tiempo de que se pase de las palabras a los hechos y que, en este caso específico, el director de la Policía othonense, Gumercindo Jiménez Cuervo, brinde una amplia explicación sobre las acciones que supuestamente está llevando a cabo para cuando menos frenar la creciente incidencia de robos en el municipio, ya que, insistimos, no basta con ver al personal a su cargo dando vueltas por el llamado “Santuario del Manatí” cuando en varios puntos de la ciudad la cosa está que arde.
Con base en lo anterior, ojalá que este nuevo llamado de atención se tome con la seriedad y la objetividad que amerita, en aras de que los recursos disponibles para hacer frente a la delincuencia se aprovechen al máximo, ya que cuando se trata de garantizar la tranquilidad de los chetumaleños, no hay pero que valga.
¿No lo cree así, amable lector?