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Terreno

Del de las palabras a los hechos es al que deberá pasar cuanto antes el nuevo administrador de la controvertida aduana fronteriza de Subteniente López, Carlos Guzmán Leuffer, en aras de cumplir con la alta responsabilidad que le ha sido encomendada y no correr la misma suerte de sus antecesores, quienes, lamentablemente, pese a lo mucho que prometieron, acabaron siendo cómplices del cúmulo de corrupción, excesos y prepotencia que tanto daño ha hecho al turismo que visita la Zona Libre de Belice y, por consiguiente, al Sur del Estado.

Y es que si bien muchos afirman que prácticamente se sacó “la rifa del tigre”, bueno será que el funcionario federal no pierda de vista que lo que está sucediendo en la frontera demanda mucho más que buenas intenciones, ya que ahí prevalecen diversas irregularidades que tienen que ser combatidas de tajo y con la firmeza necesaria para, ahora sí, hacer de las garitas sitios en donde más allá de esquilmar a quienes cruzan al vecino país centroamericano, se aplique estrictamente la Ley.
En este sentido, no se puede menos que subrayar que el antes citado, como no había sucedido en mucho tiempo, hoy esté privilegiando el acercamiento con los empresarios chetumaleños, para expresarles no sólo su voluntad de hacer bien las cosas, sino también establecer acuerdos concretos para contribuir a consolidar las relaciones bilaterales con sus similares de Belice, en materia de comercio, turismo y demás rubros que, con base en el nuevo régimen impulsado por el Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, están llamados a ser puntales de la economía de la región.
Al respecto, su presencia en las reuniones de trabajo que sostendrán los integrantes de la iniciativa privada de ambos países a finales de este mes y el próximo 5 de noviembre, seguramente le permitirá conocer de primera mano cuál es la problemática existente y qué es lo que se requiere para facilitar esos intercambios que, con un nuevo criterio aduanal, pueden llevarse a feliz término.
Con base en lo anterior y ante estos primeros pasos, no queda más que esperar que Guzmán Leuffer no baje el ritmo de trabajo y cumpla con las expectativas que ha levantado hasta el momento, las cuales, indudablemente, apuntan a dotar a la frontera de una cara más agradable.
¿No lo cree así, amable lector?