Puntos.

Son los que ayer puso sobre las “íes” el secretario general del Frente Unico de Trabajadores del Volante (FUTV) en Quintana Roo, Eduardo Peniche Rodríguez, al señalar que no obstante que Rafael Cetina Galván, alias “El Catrín”, no dudará en seguir evadiendo el tema, está obligado a informar cuanto antes a los socios del Sindicato Unico de Choferes de Automóviles de Alquiler (Suchaa) de cada una de las irregularidades que se encontraron en la administración de Eliezer Argüelles Borges, alias “El Pillo”, de las cuales, como es del dominio público, fue copartícipe y, por lo tanto, sabe “santo y seña”.

Y es que no obstante sus perversas intenciones de seguir usurpando la dirigencia de esta organización, gracias a una maliciosa interpretación de los estatutos de la misma, el arriba citado no puede perder de vista que a más tardar en el transcurso de los próximos 30 días deberá convocar a elecciones, no sin antes dar cuenta de las múltiples tropelías de su antecesor para, de así considerarse pertinente, emprender las acciones legales que correspondan.
En este sentido, fue el mandamás de los chafiretes en el Estado quien, al igual que muchos, se mostró sumamente extrañado de que “El Catrín”, con total cinismo, asegure estar al margen de lo que sucedió en los últimos dos años y medio al interior del Suchaa, ya que siendo secretario de Actas y Acuerdos conoció de primera mano el despilfarro, los excesos y hasta los atracos que se cometieron, y, peor aún, lejos de alzar la voz, hasta el momento continúa guardando silencio.
Al respecto, no estaría de más que los integrantes del gremio taxista, llámese socios propietarios, ayudantes y “martillos”, de una buena vez, dado que, según se dice y se rumora, Cetina Galván está dispuesto a esgrimir cualquier artimaña que esté a su alcance para no ser puesto de “patitas en la calle” y así seguir protegiendo a Argüelles Borges, tomen las previsiones legales que correspondan para que, tanto uno como el otro, sean llamados a cuentas y reparen el quebranto de más de siete millones de pesos que cometieron contra el patrimonio sindical y, de paso, independientemente de cualquier coyuntura y con estricto apego a la Ley, reciban un castigo ejemplar.
¿No lo cree así, amable lector?