Devoción y amor

Se ponen de manifiesto en misas de difuntos

 

Francisco HERNANDEZ

COZUMEL, 2 de noviembre.- “Una lágrima por un muerto se evapora, una flor sobre su tumba se marchita, pero una oración por su alma la recoge Dios”, destacó el párroco Luis Felipe Trujillo del Río al celebrar la misa en honor a los fieles difuntos

en el cementerio “Mansión de Paz”, donde se reunió una gran cantidad de familias para rememorar a sus seres queridos que se han adelantado en el viaje eterno.
“Una oración por nuestros seres queridos difuntos la recoge Dios y la tiene en cuenta. Esta santa misa es una oración. Elevamos nuestra mente, nuestro corazón a Dios, para pedirle por nuestros seres queridos difuntos”, reiteró el legionario de Cristo, quien ofició las misas en el camposanto “Mansión de Paz”, a las 10:00 y 16:00 horas.
En su homilía el párroco expresó a las familias que en esta fecha tan especial hay que dar gracias a Dios por todas las bendiciones que, en su momento, recibieron de sus seres queridos en vida, por todo el amor y legado que dejaron.
“La santa misa es una acción de gracias. Gracias Señor, porque nos concediste vivir y compartir nuestra vida con nuestros seres queridos, que ahora están difuntos, sí, para nosotros, porque como dice la palabra de Dios, para Dios todos viven”, puntualizó el sacerdote.
Ante la gran cantidad de personas que acudieron a escuchar la palabra de Dios, en busca de consuelo y sobre todo de la esperanza de reencontrarse con sus seres queridos, el párroco agregó “esta es una celebración de fe. Creemos, no en la muerte, sino en la vida después de la muerte”.

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