Emmanuel llama a la conciliación

En el Fórum Mundo Imperial en Acapulco

 

CIUDAD DE MEXICO, 4 de noviembre.- Emmanuel aprovechó su concierto en Acapulco para hacer un llamado por la paz y la conciliación entre las personas.


Sonriente, carismático y lleno de energía fue que el artista comenzó con la celebración del Fórum Mundo Imperial Acapulco en un concierto en donde sus amigos fueron la sal y la pimienta de la velada.
Corazón de Melao y Tengo, fueron las encargadas de ser las canciones con las que Emmanuel comenzó su recorrido musical en el escenario del fórum. Portando un traje rojo con toques y camisa negra, agradeció la presencia de los asistentes y dijo que quien quisiera cantar o bailar, era más que bienvenido, para después continuar con Solo y Pobre diablo, con las que consiguió que los cuatro mil asistentes corearan a su lado. Luces multicolor, cortinas de humo, 13 músicos y tres coristas fueron tan sólo algunos de los elementos que el cantante ocupó para aderezar la noche.
Al terminar de cantar Detenedla ya, con una línea de fuegos artificiales que causaron un poco de estruendo en el recinto, expresó: “Resulta que se asustaron, ¿verdad? Pues yo también”, dijo bromeando, antes de anunciar que Ana Torroja sele uniría en el escenario, a quien pidió un aplauso para ser recibida.
“Yo les voy a contar algo que no suelo contar mucho. Cuando yo estaba en España grabando un disco con un compositor maravilloso español, me dice te voy a presentar a unos muchachos que van a ser muy grandes. A la primera que conocí fue a Ana de Mecano y de ahí para adelante ha hecho una carrera increíble, es difícil marcar una época con una voz y aquí, está niña lo ha logrado”, expresó, para después fundirse en un abrazo.
Ambos interpretaron Hay que arrimar el alma, para después y nuevamente en solitario, cantar Bella señora, Rey azul y Este terco corazón. Ella fue la primera de los invitados en el concierto titulado Emmanuel & Friends, el cual inauguró el marco de la celebración del décimo aniversario del Fórum Mundo Imperial Acapulco, con un recinto abarrotado en su totalidad con cuatro mil personas de distintas edades.
A mitad de su interpretación con el tema Tengo mucho que aprender, el cantante tomó unos minutos para agradecer a Dios y pedir por la paz entre las personas.
“A veces me dicen no hables de religión en el show y yo ¿cómo no le voy a dar gracias a dios si tengo este público? Creo que si queremos vivir en paz en este país hay que abrirle las puertas del corazón a Dios, hay que aprender a darnos la paz para poderle dar la paz a los demás, porque si este corazón está en guerra y está peleando, es imposible que demos paz. Esto le hace falta a este país, que tengamos a la virgen de Guadalupe cubriéndonos con su manto y que nadie nos aleje de él”, expresó entre los aplausos de los asistentes para después finalizar el tema.
Antes de presentar a otros invitados en su concierto, el artista dedicaría unas palabras al recinto así como a la agrupación que seguía.
“Ellos empezaron con un sueño que tienen una calidad y una presencia en el público. Celebramos 10 años del Mundo Imperial, 30 años viniendo aquí y bueno ha sido un romance con ustedes, con la gente que viene de México y todos ustedes que vienen acá.
“Cuando me hablaron para hacer este show dije vamos a hacer algo diferente, es un grupo alternativo, increíble y representante de la música alternativa”, diría antes de presentar a Kinky, con quienes canto Quiero dormir cansado y después cederles el escenario para que ellos solos cantaran ¿A dónde van los muertos?
Al volver al escenario, ahora en con un traje negro y toques color azul, Emmanuel invitó a los asistentes a pararse de sus asientos para cantar Sentirme vivo y después sorprender al cantar, sin instrumentos, Ojalá que te vaya bonito, hecho que le fue correspondido con aplausos y chiflidos.
Continuó con El día que puedas para después seguir con un toque más nostálgico con un popurrí de Todo se derrumbó dentro de mí, Insoportablemente bella y Tú y yo.
El último invitado de la noche fue su hijo Alexander Acha, con quien interpretó Es mi mujer, para después dejarlo en los escenarios unos minutos y regresar con un último cambio de vestuario en tonos negros y metálicos y hacer cantar un poco de La chica del humo, Toda la vida y La última luna.

 

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