Inflexible.

Así deberá ser la subdelegación de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) en la Zona Sur, luego de comprobarse que tanto Gas Z como Gas Tomza le roban a su clientela de uno a cuatro kilos del hidrocarburo cada vez que rellenan un cilindro, siendo que tan sólo en lo que va del presente mes, ya se presentaron ocho quejas por esta anomalía.

Y es que tal y como damos cuenta en la edición que tiene usted en sus manos, fue la propia titular de la citada instancia, Zazil Rodríguez Pedraza, quien al dar a conocer lo arriba señalado, reiteró el llamado a la población a no dejarse engañar por estas empresas y a verificar que el llenado de sus tanques corresponda al importe que se cubrió en caja, pues sólo de esta forma se podrá cerrar el paso a este que, sin lugar a dudas, no es más que un descarado atraco al bolsillo de miles de familias chetumaleñas.
En este sentido, la funcionaria explicó que en el caso de las quejas que se han presentado hasta el momento, los afectados, con la fundada sospecha de que no les había despachado lo justo, acudieron a las  oficinas de la Profeco, ubicadas en el cruce de la avenida Alvaro Obregón con José María Morelos en el Centro de la capital del Estado, y fue ahí cuando al realizar el pesaje correspondiente se comprobaron y se documentaron los faltantes en cuestión, siendo que  se obligó a ambas gaseras a reparar el daño causado otorgando a quienes fueron víctimas de esta “omisión”, un descuento del 50% en su próximo rellenado.
Al respecto, Rodríguez Pedraza indicó que, independientemente de que los consumidores colaboren para evitar este tipo de irregularidades y ponderen la necesidad de afianzar la cultura de la denuncia por el bien de todos, los inspectores mantienen un constante monitoreo de dichas compañías a fin de que cumplan estrictamente con la Ley, so pena de ser sancionadas e, incluso, clausuradas.
Con base en lo anterior, no queda más que hacer eco de la recomendación de la funcionaria federal, en aras de cerrar el paso a cualquier acto abusivo que, en estos tiempos en donde en materia económica “el horno no está para bollos”, como se dice coloquialmente, resultan insultantes y enteramente inaceptables.
¿No lo cree así, amable lector?