Inmediata.

Así deberá ser la intervención de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) en la Zona Sur, luego de que clientes de la sucursal de Sams Club en la capital del Estado, denunciaran que, en aras de reducir sus mermas, los responsables de dicho consorcio han vuelto a incurrir en el reetiquetado de productos perecederos alterando la fecha de caducidad de los mismos, lo cual, sin lugar a dudas, representa un grave riesgo para la salud de los consumidores.

Y es que tal y como damos cuenta en la edición que tiene usted en sus manos, fue una jefa de familia, a través de su cuenta de Facebook, quien hizo pública una fotografía en donde se comprueba esta irresponsable práctica que desde siempre ha caracterizado a la citada tienda, a la que también, como se recordará, se ha señalado por la proliferación de fauna nociva al interior de sus anaqueles –llámese ratas, moscas y demás-, así como por la descarada alteración de sus precios, sin que hasta el momento nadie, absolutamente nadie, le haya puesto un pie enfrente.
En este sentido, no se puede menos que condenar que pese al cúmulo de “recomendaciones” que se le han hecho a sus representantes en la entidad, hasta el día de hoy dicho supermercado, el cual forma parte de una cadena en la que también se incluyen Walmart y Bodega Aurrera, no sólo haya ignorado flagrantemente a la autoridad correspondiente, sino que siga incurriendo en acciones que en cualquier momento pueden ser motivo de un brote infeccioso de lamentables consecuencias.
Al respecto, se sabe que el origen de la inconformidad de esta clienta radica en que al adquirir un paquete de carne de pollo, se dio cuenta de que la caducidad del mismo vencía el pasado día 7, siendo que de manera por demás de manera descarada le fue colocada otra etiqueta que “recomendaba” su consumo antes del día 9, lo cual, como es de suponerse, pone en evidencia hasta dónde es capaz de llegar la gerencia de esta empresa con tal de evitar pérdidas.
Con base en lo anterior, no estaría de más que la Cofepris, con base en las facultades y atribuciones que le otorga la Ley, se aboque a revisar esta anomalía, a fin de salvaguardar la salud de la población y, de una vez por todas, meter en cintura a este conglomerado que tanto perjuicios ha causado a la sociedad chetumaleña.
¿No lo cree así, amable lector?